lunes, 25 de mayo de 2009

Más bien nada, solo un espejismo

Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo
para mostrar al mundo como era su casa.

Bertolt Brecht.


A veces el tipo que pude haber sido
y que nunca seré,
viene a asomarse en el espejo.
Me mira a los ojos
y aún conociéndome perfectamente,
todavia me pregunta por qué.
Odio que me lo recuerde.

La edad de la inocencia

Dice que es astronauta.
Que tiene una importante misión espacial
en Marte. Es por eso que lleva a cuestas un cubo
de plástico lleno de pistolas de flechas
y bombas de pelotas de papel.
Dice que es una misión demasiado peligrosa.
Que en el desconocido planeta al que va
hay un perro guardian con tres cabezas.
- ¿ Se llama Cerbero? - le pregunto.
- No papá. Se llama el perro de tres cabezas.
Lo abrazo y le pido que tenga cuidado.
- Yo soy el bueno papá. No puede pasarme nada - responde
corriendo hacía su habitación.
Normal.
Cuando uno se inventa una historia siempre es el bueno.
La muerte, como dijo Raúl González Tuñón,
es el último pais que el niño inventa.

lunes, 18 de mayo de 2009

Y Mario...nos dejó

La muerte es como un perro sin dueño.

Te persigue hasta llegar a casa.



Chau número tres


Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.


Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.


Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.


Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.


Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.


Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.


Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.


Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.


Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

Mario Benedetti

viernes, 8 de mayo de 2009

Desaciertos

Mientras cierto planeta es presa 
de una suerte de invasión de antenas, 
y ningún hogar escapa 
a la pequeña vidriera electrónica 
que, según dicen, 
siempre tiene la verdad, 
yo estoy acá parado 
sin saber adónde ir.

Cuando todas las manos parecen hechas 
para amar al teclado salvador, 
y el maravilloso shopping 
se encuentra al alcance de nuestro enter, 
regalándonos así 
ese tiempo que tanto facturamos, 
yo estoy acá tirado 
sin ganas de dormir.

Será que nací un día equivocado, 
es decir que soy uno más 
entre la infinidad de personas 
que confundieron su día.

Alejandro Laurenza

martes, 5 de mayo de 2009

¿Hay algo más personal?

-¿Que estás escribiendo en la servilleta? -preguntó Ramón a la vez que se colocaba cuidadosamente un trozo de tiza en la oreja -¿es otro poema lo que escribes?.
-Quizás los modernistas lo llamen así.
-¿Puedo leerlo?
-Es demasiado personal.
-Bueno...si me dejas leerlo te pongo otra copa.
-Sabes como convencerme.
Le acerqué la servilleta de papel y comenzó a recitar en voz alta:
-Zanahorias, lechuga, tomate, papel higiénico, desodorante... esto no es un poema cabrón, es tu lista de la compra.
-Te lo dije...¿hay algo más personal?

lunes, 4 de mayo de 2009

Sin heroísmos

Los maestros me enseñaron a restar
mientras
yo cazaba moscas.
"Estudia" me decían mis padres.
"Haber estudiado" me dicen ahora.
¿Cuantos nos quedábamos dormidos
antes de pasar la página?
Me juego la polla a que alguien
en la otra esquina del mundo
se está preguntando lo mismo.

Tengo en mi lista de sueños tachado su nombre

Otro día de humo y ascos.
Otro día de mirada interior.
Otro día solitario
en este camino que se hace
demasiado largo
mientras mi tristeza
recita al vacio
un poema de Sabines.
"Mentiré y escribiré
que ya no te quiero"
me dijeron una vez al oido.

lunes, 27 de abril de 2009

Por mi mala cabeza

Por mi mala cabeza 
un día me puse a escribir; 
otros por mucho menos 
se hacen guardia civil

J.A. Goytisolo

Ya pasé por aquí

Sin la inspiracion
de otra musa que no
sea la soledad.
Tan concreto
como lo que
inevitablemente
perdimos.
Tan afilado y prodigioso
como el olvido.
A pesar de que vengo envenenado de venenos
y tengo la certeza de que no he muerto,
vuelvo esta noche
a contar los días felices,
los tristes,
mientras termino
este emparedado de York y queso
y
hago muescas a un revolver.

miércoles, 22 de abril de 2009

Retratos con nombre

Si Vicente Aleixandre contemplara esta estatua dedicada a él en el parque,
moriría de tristeza.
Sabría que el reconocimiento a su persona solo sirve para que
las palomas caguen en su cabeza.

lunes, 20 de abril de 2009

Zapatos sucios

- ¿Limpio?
- No, gracias.
- Están sucios señor.
- Me gustan cuando están sucios.
- Por tres euros señor, le dejo los zapatos nuevos - exclamó el limpiabotas mientras se arrodillaba, abriendo una maletilla repleta de cepillos y botes de betún.
- No, no, los zapatos no me los limpia ni Dios.
- ¿Pero por qué, señor?
- Porque no consiento tener a alguien arrodillado ante mí limpiándome los pies. Lo encuentro humillante. ¿Quién soy yo?, ¿un emperador romano?, ¿un señorito de la alta nobleza?. ¿ Quién eres tú?, ¿un siervo condenado a humillarse en el siglo veintiuno?.
Guarda el cepillo y busca otro cliente. Busca un tipo que quiera sentirse Domiciano por un rato.

Lo encontró en la mesa de al lado.

jueves, 16 de abril de 2009

Abre el pecho y escupe

A veces ocurre que lo dificil no es escribir un poema,
sino dejarlo leer.
Permitir que la gente vea de que forma has desnudado
el alma. No es fácil.
A veces ocurre que lo dificil no es escribir un poema,
sino reconocer que esas letras del papel
son sangre de tu sangre,
mierda de tu mierda.

Hay que ser lo suficientemente valiente como para
dejar ver de que color es la tinta de tu vida.
Eso, o estar lo suficientemente loco
como para no darse cuenta.

miércoles, 8 de abril de 2009

El libro de Monelle

Ustedes no las conocen sino mientras ellas los compadecen.
No hay que pensar otra cosa.
No hay que pensar en lo que ellas han podido hacer en las tinieblas.
Nelly en la horrible casa, Sonia borracha en un banco del bulevar...Son
criaturas de carne.
Han salido de un sombrío callejón para dar un beso bajo la lámpara
encendida de la calle.En ese momento eran divinas.


El libro de Monelle. Marcel Schwob



Se llama Marcel Schwob. Tiene veintitrés años.
Su vida ha sido plana hasta el día de hoy.
Pero el relieve acecha en forma de una puta
a la que lo conduce, una noche, el azar.

Se llama Louise. Es frágil, menuda y enfermiza,
silenciosa y abyecta. Casi no se la ve.
Sólo hay terror y angustia en los inmensos ojos
que le invaden la cara, dignos de Lillian Gish.

En sus brazos Marcel olvida que mañana
citó en la biblioteca a su amigo Villon.
Se olvida hasta de Stevenson, su escritor favorito,
de Shakespeare, de Moll Flanders y del Bien y del Mal.
Qué tres soberbios años de amor irresistible
aguardan al judío en la paz del burdel.
El cielo de París aún retiene sus vanas
promesas y las tiernas caricias de Louise.

Pero lo bueno acaba. Ella muere de tisis
y Marcel languidece, privado de su sol.
«No queda más remedio que volver a los libros»,
se dice, y da a las prensas El libro de Monelle.



Luis Alberto de Cuenca

lunes, 6 de abril de 2009

Proverbios y cantares - XXXVIII

¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros.
Haz tu copa y no te importe
si no puedes hacer barro.


Antonio Machado

jueves, 2 de abril de 2009

01:53 a.m.

Y ella terminó la discusión aplastando la cabeza del
cigarrillo sobre el cenicero y
escupiendome a la cara las
palabras de Celaya:
"Y al fin reina el silencio.
Pues siempre, aún sin quererlo,
guardamos un secreto."

Y nunca la poesia me dolió tanto.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Donde yo jamás la encontraría?

Mi madre llegó gritando y me arrebató la escopeta de las manos a la vez que me zarandeaba del brazo. Me dijo que me había dicho más de cien veces que no cogiera la escopeta de mi padre. Que yo era muy pequeño para jugar con aquellas cosas. Que aquellas cosas las cargaba el diablo.
Y en ese momento llegó mi padre. Y mi madre se lo contó todo.
Que el niño había vuelto a coger la escopeta.
Que ella ya no sabía de que forma me iba a explicar las cosas para que yo le hiciera caso.
Que estaba cansada. Harta de mi. Que yo solo sabía darle disgustos.
Y mi padre sentenció afirmando:
- Creo que este niño es tonto.
Aquello me sorprendió. En aquel momento, a tan temprana edad, tendría unos ocho o nueve años, tal afirmación con tanta rotundidad, me hizo dudar de que realmente podía ser cierto. Y claro, podía ser ese retraso mental lo que me impedía darme cuenta de mi propia falta de intelecto.
Y mi padre no contento con haber creado en mi mente el germen de un trastorno de personalidad, me dio dos buenas collejas y me dijo que escondería la escopeta de aire comprimido en un sitio donde yo jamás la encontraría.
¿Donde yo jamás la encontraría?.
Aquellas palabras me sonaron a reto.
Me había llamado tonto y pensaba guardar la escopeta según él, en un lugar imposible de averiguar por mí.
Así que al día siguiente busqué por todos los rincones de la casa.
Por el trastero.
El patio.
Entre los aperos de labranza.
Las macetas.
Los balcones.
En todos los armarios.
En todas las habitaciones.
Hasta que de pronto la encontré debajo de su cama.
Estaba allí, acompañada de una palangana y un par de babuchas sucias en un submundo de polvo y pelusas.
La cogí con mimo y limpié su negro cañón con el borde de la colcha que cubría la cama. Le coloqué bien la mirilla y apunté hacia la cara de un tipo llamado Jesús que presidía la habitación con un cuadro colgado en la pared.
Me reí y me felicité por el hallazgo. No era tonto como pensaba mi padre. Y aquello me tranquilizó.
Pero aún tenía que hacérselo ver. Aún tenía que demostrarle que aquel renacuajo al que había llamado tonto y que por circunstancias de la vida era su hijo, había sido capaz de encontrar la escopeta de aire comprimido.
¿Era ese el lugar donde un tipo inteligente escondería algo?, ¿debajo de la cama?.
Quedaba claro que yo con nueve años era más inteligente que aquel gordinflón con bigote y amante del vino.
Cogí la escopeta y la guardé por dentro de mis pantalones tapando el cañón con la camisa y cruzé toda la casa hasta llegar al patio. Una vez allí la coloqué apoyada en un enorme macetón y me fui.
No quise ni disparar un solo balín. No me llamaba la atención volver a cazar salamanquesas.
Un tipo listo como mi padre podía tener contados los balines. Y yo solo quería que él se diera cuenta de que yo había descubierto la escopeta y que se la dajaba allí como prueba.

Fue esa misma tarde, tiempo después, cuando mi padre me llamó a voces. Yo sabía el porqué.
Corrí en su busca y al verme me dijo:

- Cada día me sorprendes más. No te basta con volver a coger la escopetita de los cojones, sino que ya no te preocupas ni siquiera de volverla a esconder después de usarla.
Tu cada día estas más tonto.

No tuve oportunidad de explicarme. Me dio tres collejas y esa misma tarde regaló la escopeta a alguno de nuestros vecinos.
Supongo que era esto a lo que se refería Marx cuando afirmaba que la realidad es dialéctica, hagas lo que hagas, ambos lados de nuestro raciocinio, todo está podrido.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Once

Ningún padre de la iglesia
ha sabido explicar
por qué no existe
un mandamiento once
que ordene a la mujer
no codiciar al hombre
de su prójima.


Mario Benedetti.

domingo, 22 de marzo de 2009

Inacabado

La naturaleza del ser humano está en un estado de permanente desarrollo y
evolución, que va definiendo cada vez con mayor nitidez
los límites de su absoluta y fundamental
estupidez.

viernes, 20 de marzo de 2009

El arte de lavarse las manos

A veces el gobierno nos toca las pelotas
con algo de estilo.
Y a veces, el pueblo se sube los pantalones hasta la cintura
y sale a la calle a reivindicar lo que significa la palabra democracia.
Subidas de impuestos.
Educación boloñesa.
Congelación de salarios.
Despidos improcedentes.
Estafas.
Subvenciones malgastadas...
No os compliqueis más la vida
pidiendo respuestas a esos Gargantúas vestidos con trajes de Armani,
no vivimos en la "Abadía de Thelema".
Siempre encontrareis la misma respuesta,
"todo viene de arriba".
Puedes pedir explicaciones a cualquier concejal,
alcalde,
diputado,
ministro o
gobernador,
que siempre contestarán lo mismo,
" las leyes vienen de arriba".
Te harán creer que son simples marionetas
que bailan al compás dictado por sus superiores.
Así que cuando querais quejaros de algo,
no os manifesteis por las calles,
no saqueis banderas republicanas,
ni anarquistas,
ni de España,
ni de Andalucia.
Si quereis respuestas,
id a la iglesia y pedid cita con Dios,
porque por lo que me han dicho,
todo viene de arriba.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Felicidad

Comencé a escribir el día que leí a Hermann Hesse
afirmar que hacer versos malos depara más felicidad
que leer los versos más bellos.
Desde entonces no he dejado de hacerlo.
Y aún la sigo buscando.

Tus credenciales

Eres tu.
Eres polvo,
mar,
viento,
sol,
calor y frio.
Eres primavera un domingo
de hastio.
Eres risa,
miedo,
vergüenza,
llanto y
gemido.
Flor arrancada del cielo,
autopista solitaria,
besos de alcohol a las tres
de la madrugada,
versos mojados de amor,
rincones de diarios vacios.
Eres tu.
Eres polvo,
mar,
viento,
sol,
calor y frio.
Princesa de ojos verdes,
niña perdida
entre el gentio.

Al otro lado del puente

Cuando te suban los nervios y grites
que te quieres morir,
tapa tus ojos con las manos
y piensa.
Piensa en el enano que juega al fútbol en el jardin.
Piensa que los problemas podemos convertirlos en polvo en el aire.
Piensa que tenemos algo pendiente.
Cuando te suban los nervios y grites
que te quieres morir no te perturbes tanto,
muerete y ya.
A ver si tienes huevos.

lunes, 9 de marzo de 2009

Recluta bufón

Yo no llevaba lo de "Born to kill",
ni pines con el signo de la paz,
ni aquel cabrón con el pecho lleno de medallas era el sargento Haltman.
Yo era simplemente un niño de pueblo fuera de mi casa.

- Soldado Carrasco, diríjase a cocina para pelar patatas.
- ¿Que pasa, tengo cara de peluquero?

Con aquella bromita me gané una de las ostias más duras de mi vida,
una semana de arresto y
comprender que en el ejército no se estila la ironía.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Yo no lo sé de cierto, pero supongo....

Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
un día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio.
Como se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo)

Jaime Sabines



jueves, 26 de febrero de 2009

Estilo

Me siento un tipo importante con este
traje negro y este sombrero
tipo fedora.
Rodeado por burros que me miran
con extrañeza
mientras terminan su carajillo
al lado mia.
Al fin y al cabo, la elegancia se encuentra
en el estilo.

-¿Quién se creerá que es?

-Debe haber perdido la cabeza

-Se parece a Orson Welles en "el tercer hombre"

Creo que para tomar café
será mejor buscar otro sitio.