lunes, 14 de diciembre de 2009

Il Cavaliere

Cuando te burlas de toda justicia. Cuando tu gobierno es pura corrupción.
Cuando controlas los medios y los conviertes en un burdel de la información.
Cuando das luz verdes a los neonazis para perseguir a inmigrantes.
Cuando gobiernas apoyado por la mafia y el vaticano.... que te metan una hostia bien dada es lo que te
mereces.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Tienes fuego?

Entre atascos, lluvia, burócratas sin estómago, cretinos e incoherentes, el mundo se ha empeñado hoy en que no me apetezca otra cosa que prenderle fuego.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Yo y el "Sol de los lobos" podríamos arreglar el mundo

A veces cuando todo parece ir de mal
en peor,
cuando todo conspira
y los minutos, horas, días, semanas
y años
parecen haber sido tirados por la borda,
tendido en una roca
en la oscuridad de la noche
mirando hacia Andrómeda, Casiopea,
la cabellera de Berenice o quien coño sabe donde,
afirmo lo que muchos considerarán un
detestable pensamiento:
aún es agradable ser quien soy.

martes, 10 de noviembre de 2009

Palabras robadas

"Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo una mente que los mueve y que vale la pena conocer.
La mente, Hache. Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!"



Dante (Eusebio Poncela) en la película: Martín (Hache)

viernes, 30 de octubre de 2009

Nada se pierde, todo se transforma




No perdimos el cariño,
solo lo transformamos en odio.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Casa Ramón

El local me encanta. Es pequeñito, muy acogedor,
con un ventilador de madera en el techo, una barra alicatada de azul,
tres mesas, varias sillas y un ventanal enorme con vistas a la calle.
Un aroma agradable, mezcla de café y Coñac, se respira en el ambiente.
Las paredes están decoradas con fotografias tomadas por Ramón, dueño del bar,
en el valle del jerte y la sierra de Grazalema.
Es un buen tipo.
Ni muy alto, ni muy bajo.
Ni muy gordo, ni muy delgado.
Ni muy tonto, ni muy listo.
Lo necesario para mantener una conversación de rigor y
después comprender que necesitas tu tiempo para beber tranquilo.
Los seres humanos somos animales de costumbres, y yo, me
he acostumbrado a este sitio.
Es como una embajada fuera de mi pais.
Una extensión de mi hogar en la calle.

Solo tiene un fallo.
Tengo que tomar café todas las mañanas leyendo el jodido ABC.

lunes, 26 de octubre de 2009

Recuerdos que trae el viento

Recuerdo el invierno pasado
con luces de atardeceres,
ella siempre sobresaltada y feliz
de mi mano a la deriva,
bajo el frio viento, que no era viento
sino suspiros del cielo.
Así era y así fuimos.
Por supuesto, todo acabó.
Y admito que a patadas
abrí la puerta de mi corazón para expulsarla
de dentro.
Comenzando después este combate con mis sentimientos,
intentando de olvidarla por siempre, sin poder.

Ahora que el invierno de nuevo se acerca,
y con él los suspiros del cielo,
mis ideas me parece que están bastante claras
mientras escribo este poema
pero,
¿por qué no admitir que fui feliz,
y que a menudo me acuerdo?.
Para eso nos conocimos.
Para dejarnos un poco de miel entre los labios.
Tu seguiras...quien sabe que seguiras haciendo.
Yo sigo subido al ring,
dando palos de ciego.

jueves, 22 de octubre de 2009

Palabras robadas

Empapados, helados, esperamos el alba. Cubría aún el mar la bruma. El farol se había apagado, cuando Quee­queg se puso en pie con una mano en la oreja. Oímos un crujido como de vergas y aparejos. El ruido se acercaba más y más, y entre la bruma distinguimos de pronto una confusa pero enorme silueta. Todos, aterrados, nos lan­zamos al agua, al echársenos encima el buque. Vimos flotar en el agua la barca abandonada, y la enorme masa pasó sobre ella; y ya no se la volvió a ver hasta que reapareció a popa medio volcada. Nadamos en direc­ción a ella y poco después el barco nos recogió. Las otras lanchas habían abandonado la caza y regresado al barco, antes de que la borrasca se les echara encima. A bordo habían perdido las esperanzas de encontrar­nos, pero habían continuado buscándonos por allí. Nos habíamos salvado.
-Queequeg -dije a mi amigo cuando nos izaron a bordo-, ¿ocurre esto muchas veces? -él asintió, silenciosamente. Yo me volví hacia el segundo ofi­cial-. Señor Stubb, creo haberle oído que el señor Starbuck es el más prudente de los balleneros. ¿Es aca­so prudente lanzarse sobre una ballena herida en medio de la bruma y la borrasca?
El segundo oficial, que chupeteaba su pipa, asintió:
-Seguro. Yo he arriado las ballenas de un buque que hacía agua, a la altura del Cabo de Hornos.
-Esa es la ley de la caza -añadió Flask a su vez.
Así que yo ya había aprendido algo sobre las balle­nas y la forma de cazarlas. El principal deber de un ba­llenero era perseguirlas fuera como fuese y en cualquier circunstancia.



Herman Melville; De su libro, Moby Dick

domingo, 18 de octubre de 2009

Soltando lastre


Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como
un punto puesto en el lugar que le corresponde.

Isaac Babel.





Aunque ahora a tu lado escuches el susurro de otra respiración
y sientas el calor de otros muslos,
tengo la certeza de que en tu mitad en sombra
se proyecta un eclipse que surge desde mi corazón.

lunes, 5 de octubre de 2009

Estaba a punto

Había llegado la hora de salir de aquel Pub. Llevaba allí no se cuantas horas y demasiadas copas. Lo único que me había entretenido la mirada era una cuarentona de pelo rubio y pantalones ceñidos que había decidido no volver a pisar la pista de baile.
Me agaché, cogí mi copa, la acabé.
Cuando me fui, ella estaba sentada en el sofá, con los ojos clavados en la alfombra. Cerré la puerta tras de mí, fui pasillo adelante, salí por el portal y regresé a mi coche.
Me subí y lo puse en marcha. Estuve un rato esperando a que se calentara.
Era una veraniega noche de luna.
Y yo todavía estaba empalmado.

Se me escapó

-¿Que donde coño me he metido durante todo este tiempo? No te lo vas a creer amigo, pero volví a seguirle los pasos.
- ¿De nuevo?
-Si. Debí de quedarme dormido allí sentado. No sé qué me despertó, pero cuando desperté allí estaba ella en su Mercedes saliendo marcha atrás del garaje. Giró y se dirigió hacia el sur. Yo la seguí. Y así he pasado tres meses y medio. Siguiendola.
-Voy a decirte algo, lo que tu necesitas es un loquero.
–Muy bien. Pero hasta que consiga uno, ¿puedes traerme dos botellas de
cerveza china?

Lo echarían a perder

Cuando yo iba a la escuela primaria teníamos una maestra que nos
preguntó: ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Y casi todos los niños
dijeron que querían ser bomberos. Eso es una estupidez, puedes quemarte, fue lo primero que pensé. Otros dijeron que querían ser médicos, futbolistas, pero nadie dijo: Quiero ser detective privado. Y eso era lo que a mi me gustaba. Llevar una magnum en el pecho y follarme a rubias vestidas de blanco que acudiesen a mi despacho los miercoles por la tarde. Eso, o fotógrafo del Playboy. Envidiaba a estos tipos.
Desgraciadamente me he tenido que conformar con ser un buscavidas con demasiados vicios.
Pero bueno, tampoco está tan mal. Todo tiene su encanto si le pones estilo.
Al fin y al cabo cuando la maestra me preguntó a mí, le contesté: Y yo que sé...

lunes, 27 de julio de 2009

Antes del próximo adios

Este poema iba a ser una despedida.
Un adios.
Nunca un hasta luego.
Con este poema pensaba hacer cicatrizar
muchas de nuestras heridas.
Quemar las naves.
Cortar al monstruo por la cabeza.

Este poema iba a decir demasiadas cosas.
Todo lo que he pensado
desde el momento en el que cerró la puerta
y juró no volver.
Pero ha vuelto.
Y se ha transformado,
quizás sin quererlo, en unos de los poema más sinceros.
Si.
Hasta que volvamos a engañarnos
antes del próximo adios.

jueves, 2 de julio de 2009

El pueblo es familia

En los pueblos
todo se sabe.
Pobre de mí,
ignorante urbano.



Echo de menos del pueblo
en la ciudad,
no saber de que pie cojea
quien te entra por la espalda.

viernes, 12 de junio de 2009

Ciclos

Cuando salgo a la calle —pitillo en los labios, el alma sesgada—
y miro a los niños jugar o me voy por ahí con las nubes,
Junio apunta y el calor lo va todo ensanchando.
Las chicas estrenan escotes mientras el sol viola sus
cuerpos semidesnudos y morenos,
y ríen ni ellas saben por qué.
Pero lo mejor es que salpican la alegría que
así tiembla reciente,
como gotas que riegan de vida los rincones oxidados
del alma.
¿No es felicidad lo que se siente al verlas?
pregunto.
Después llegará el gris invierno,
y después,
de nuevo
como un taxi puntual,
el verano.

Y yo seguiré siguiendo,
seguiré siendo,
no sé bien cómo,
espía a la sombra de las sombras,
parte de este gran concierto.

Buenas adicciones

- A mi me encanta leer. Leo una barbaridad.
Fíjate,
me he leido en dos meses - y comienza a detallar
contando con los dedos- El hombre de la plata, Ángeles y demonios,
El Código Da Vinci y El secreto de los Templarios.
Muy buenos libros, si señor. ¿Tú lees Pelayo?
- A veces leo la fecha de caducidad de las latas de
conserva. Solo una vez leí un libro, amigo mío.
El autor se llamaba Louis Ferdinand Céline, y me encantó.
¿Conoces al autor?
- No. Pero en los últimos dos meses he leido - y comienza a detallar
contando con los dedos - El hombre de la plata, Ángeles y demonios,
El Código Da Vinci y El secreto de los Templarios.
Y son muy buenos libros. No sabes lo interesante que pueden
llegar a ser.
Deberías leer más Pelayo, hay que "culturarze".

Enfermedad de transmisión social

La mujer de azul comienza a sollozar.
Todos la miran.
Balbucea entre quejidos que
llevaba casi veinte años en la misma empresa.
- Y me han echado como a un perro. ¡Como a un perro! -termina gritando.
Todos la miran, la comprenden, pero nadie habla.
Las cabezas tornan al suelo.
Sólo un hombre de mediana edad se acerca a ella
y poniendo la mano sobre su hombro, la consuela:
A pan duro, diente agudo - le dice.
Y ella, como un bebé al que calma una teta,
enciende un cigarrillo y comienza a hablar
sobre lo fresca que ha amanecido la mañana.
Alrededor se ciernen las fachadas, y hay gente en la acera
frente al primer semáforo. Mientras la vida,
enormidad de instante casi angustioso,
sigue esperando.
Es duro.
Parecemos enfermos
infectados por un virus de difícil erradicación.
Venimos aqui, con los bolsillos rotos, a esperar
que una señora con el pelo teñido de rubio,
gafas con montura y uñas pintadas de rojo pasión,
encuentre en el ordenador una solución
a nuestro problema.
Mientras la vida, enormidad de instante casi angustioso,
sigue esperando.

¿Que vacuna hay contra esta pandemia?.
Lo advierto a científicos interesados, quien descubra
el antídoto contra el Paro,
se lleva el Nobel.



lunes, 25 de mayo de 2009

Más bien nada, solo un espejismo

Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo
para mostrar al mundo como era su casa.

Bertolt Brecht.


A veces el tipo que pude haber sido
y que nunca seré,
viene a asomarse en el espejo.
Me mira a los ojos
y aún conociéndome perfectamente,
todavia me pregunta por qué.
Odio que me lo recuerde.

La edad de la inocencia

Dice que es astronauta.
Que tiene una importante misión espacial
en Marte. Es por eso que lleva a cuestas un cubo
de plástico lleno de pistolas de flechas
y bombas de pelotas de papel.
Dice que es una misión demasiado peligrosa.
Que en el desconocido planeta al que va
hay un perro guardian con tres cabezas.
- ¿ Se llama Cerbero? - le pregunto.
- No papá. Se llama el perro de tres cabezas.
Lo abrazo y le pido que tenga cuidado.
- Yo soy el bueno papá. No puede pasarme nada - responde
corriendo hacía su habitación.
Normal.
Cuando uno se inventa una historia siempre es el bueno.
La muerte, como dijo Raúl González Tuñón,
es el último pais que el niño inventa.

lunes, 18 de mayo de 2009

Y Mario...nos dejó

La muerte es como un perro sin dueño.

Te persigue hasta llegar a casa.



Chau número tres


Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.


Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.


Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.


Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.


Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.


Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.


Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.


Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.


Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

Mario Benedetti

viernes, 8 de mayo de 2009

Desaciertos

Mientras cierto planeta es presa 
de una suerte de invasión de antenas, 
y ningún hogar escapa 
a la pequeña vidriera electrónica 
que, según dicen, 
siempre tiene la verdad, 
yo estoy acá parado 
sin saber adónde ir.

Cuando todas las manos parecen hechas 
para amar al teclado salvador, 
y el maravilloso shopping 
se encuentra al alcance de nuestro enter, 
regalándonos así 
ese tiempo que tanto facturamos, 
yo estoy acá tirado 
sin ganas de dormir.

Será que nací un día equivocado, 
es decir que soy uno más 
entre la infinidad de personas 
que confundieron su día.

Alejandro Laurenza

martes, 5 de mayo de 2009

¿Hay algo más personal?

-¿Que estás escribiendo en la servilleta? -preguntó Ramón a la vez que se colocaba cuidadosamente un trozo de tiza en la oreja -¿es otro poema lo que escribes?.
-Quizás los modernistas lo llamen así.
-¿Puedo leerlo?
-Es demasiado personal.
-Bueno...si me dejas leerlo te pongo otra copa.
-Sabes como convencerme.
Le acerqué la servilleta de papel y comenzó a recitar en voz alta:
-Zanahorias, lechuga, tomate, papel higiénico, desodorante... esto no es un poema cabrón, es tu lista de la compra.
-Te lo dije...¿hay algo más personal?

lunes, 4 de mayo de 2009

Sin heroísmos

Los maestros me enseñaron a restar
mientras
yo cazaba moscas.
"Estudia" me decían mis padres.
"Haber estudiado" me dicen ahora.
¿Cuantos nos quedábamos dormidos
antes de pasar la página?
Me juego la polla a que alguien
en la otra esquina del mundo
se está preguntando lo mismo.

Tengo en mi lista de sueños tachado su nombre

Otro día de humo y ascos.
Otro día de mirada interior.
Otro día solitario
en este camino que se hace
demasiado largo
mientras mi tristeza
recita al vacio
un poema de Sabines.
"Mentiré y escribiré
que ya no te quiero"
me dijeron una vez al oido.

lunes, 27 de abril de 2009

Por mi mala cabeza

Por mi mala cabeza 
un día me puse a escribir; 
otros por mucho menos 
se hacen guardia civil

J.A. Goytisolo